Las bolas de pelo y qué es normal
Una bola de pelo ocasional es una parte normal de la vida de muchos gatos, especialmente los de pelo largo y durante las épocas de muda intensa. Al acicalarse, los gatos tragan pelo suelto y, de vez en cuando, expulsan parte de él. El cepillado regular retira el pelo suelto antes de que se lo traguen, y una dieta adecuada también puede ayudar a reducir la frecuencia con la que se forman las bolas de pelo. Así que, aunque una bola de pelo de vez en cuando no es motivo de preocupación, aun así vale la pena hacer lo que puedas para reducirlas al mínimo.
Los vómitos frecuentes no son normales
Muchos dueños dan por hecho que los vómitos habituales son simplemente cosa de gatos, pero los vómitos frecuentes no son normales y debe revisarlos un veterinario. Expulsar comida o bilis varias veces por semana, o un patrón que va a peor, es señal de que algo necesita revisarse en lugar de algo que ignorar. Hay muchas causas posibles, desde la dieta hasta una enfermedad subyacente, y solo un veterinario puede aclarar cuál está en juego. Llevar una sencilla nota de cuándo y con qué frecuencia ocurre ayudará mucho a tu veterinario.
Saber cuándo preocuparse
Algunos signos indican que una visita al veterinario está claramente justificada, y conviene conocerlos de antemano. Los vómitos repetidos, la sangre en el vómito o en las heces, el rechazo de la comida y una apatía inusual son todos motivos para llamar a tu veterinario. Lo mismo ocurre con la diarrea que dura más de un día o dos, o cualquier signo de deshidratación como un pelaje apagado y una menor elasticidad de la piel. Cuando varios de estos aparecen juntos, no esperes: una revisión temprana es siempre la opción más segura.
El hilo es una emergencia, y mantén el agua disponible
Una verdadera emergencia es un gato que ha tragado hilo, cordel o espumillón, conocido como cuerpo extraño lineal, que puede causar daños internos graves. Si ves un hilo colgando de la boca o del trasero de tu gato, nunca tires de él por ninguno de los extremos: acude directamente al veterinario. Para los malestares cotidianos, mantén siempre agua fresca disponible, porque los vómitos y la diarrea provocan una pérdida de líquidos que puede deshidratar rápidamente a un gato. Siempre que no estés seguro de la gravedad de la situación, tu veterinario es la persona indicada para orientarte.