Los primeros auxilios ganan tiempo

Los primeros auxilios consisten en estabilizar la situación y mantener a tu gato lo más seguro y cómodo posible hasta que puedas llegar a la ayuda profesional. Pueden marcar una diferencia real en los primeros minutos de una emergencia, pero nunca sustituyen al veterinario, que tiene las herramientas y el conocimiento que tu gato necesita. Piensa en ellos como un puente que te ayuda a pasar de un momento aterrador a la atención adecuada. Mantener tú mismo la calma ayuda a tu gato a estar también más tranquilo. Pase lo que pase, el objetivo es siempre que un veterinario vea a tu gato tan pronto como puedas hacerlo con seguridad.

Reconoce las verdaderas emergencias

Algunas situaciones necesitan ayuda veterinaria de inmediato, así que conviene reconocerlas antes de que ocurran. La dificultad para respirar, el colapso, las convulsiones, las hemorragias graves y la sospecha de intoxicación son todas verdaderas emergencias. Un gato macho que hace fuerza para orinar sin que salga nada también es urgente, ya que esto puede volverse rápidamente mortal. Un traumatismo grave, como una caída desde altura o un atropello, requiere veterinario aunque tu gato parezca alejarse ileso. Si ves cualquiera de estos signos, llama a tu veterinario y ve sin demora.

Manejo y control de hemorragias

Un gato herido y asustado puede reaccionar de forma muy distinta a lo habitual, e incluso el gato más dócil puede morder o arañar cuando siente dolor. Muévete despacio, habla con suavidad y envuelve a tu gato con cuidado en una toalla, lo que ayuda a mantener a todos a salvo y facilita el manejo. Para controlar una hemorragia, presiona con firmeza un paño limpio o una gasa sobre la herida y mantén una presión constante en lugar de levantarla para comprobar con demasiada frecuencia. Si la sangre traspasa, añade otra capa encima en lugar de retirar la primera. Después acude a un veterinario, manteniendo a tu gato caliente y tranquilo por el camino.

Qué no hacer y cómo estar preparado

Nunca le des a tu gato medicamentos para humanos, ya que muchos que son seguros para las personas resultan peligrosos o incluso mortales para los gatos. No intentes provocar el vómito a tu gato a menos que un veterinario o una línea de intoxicaciones te lo indique, porque a veces esto puede hacer más mal que bien. Conviene tener listo un pequeño botiquín, que incluya el número de tu veterinario, un número de urgencias fuera de horario, gasas, cinta adhesiva, una toalla y un transportín seguro. Saber dónde está todo te permite actuar con rapidez cuando más importa. Cualquiera que sea el primer auxilio que apliques, haz siempre un seguimiento con una visita al veterinario.

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