Por qué importan las presentaciones lentas
Los gatos son territoriales, y un desconocido que aparece de la noche a la mañana se percibe como una invasión, no como un nuevo amigo. Las presentaciones apresuradas son una de las causas más comunes de que los hogares con varios gatos acaben con tensión duradera, marcaje con orina o peleas abiertas. Una presentación lenta permite que ambos gatos construyan asociaciones positivas antes de verse cara a cara, lo que mejora enormemente las probabilidades de una convivencia pacífica. Dale a tu gato nuevo una habitación base separada con arenero, comida, agua, un escondite y lugares de descanso, y deja que se asiente allí durante al menos unos días antes de que ocurra nada más.
Primero el olor, después la vista
Los gatos leen el mundo con la nariz, así que empieza la presentación con el olor mucho antes del contacto visual. Intercambia mantas o frota suavemente a cada gato con un paño suave y colócalo cerca de la comida o del lugar favorito del otro gato, para que el olor nuevo quede asociado a cosas buenas. Deja que los gatos se olfateen por debajo de la puerta e intercambia las habitaciones de vez en cuando para que cada uno explore a solas el territorio del otro. Solo cuando ambos gatos reaccionen con calma al olor del otro (sin bufidos, orejas aplanadas ni evitación) deberías pasar a un contacto visual breve, idealmente a través de una barrera o una puerta apenas entreabierta.
Encuentros supervisados y recursos
Mantén los primeros encuentros cara a cara cortos, supervisados y positivos, con premios o juego como distracción, y termina antes de que alguien se tense. Ve alargando gradualmente el tiempo juntos si todo va bien. Igual de importante es la regla de los recursos: ofrece uno de cada cosa por gato más uno extra, es decir, areneros, cuencos de comida y agua, lugares de descanso y rascadores, repartidos por toda la casa para que ningún gato pueda vigilarlos todos. Al principio, alimenta a los gatos a cierta distancia el uno del otro. La abundancia de recursos elimina los principales motivos de competencia entre gatos, y es la competencia lo que convierte la convivencia en conflicto.
Leer las señales y plazos realistas
El progreso se ve en un lenguaje corporal relajado, comer cerca el uno del otro, olfatearse mutuamente y, con el tiempo, jugar o descansar en la misma habitación. Las señales de alarma incluyen miradas fijas prolongadas, bufidos, gruñidos, bloquear puertas, zarpazos y que un gato se esconda o evite zonas clave. Si la tensión aumenta, retrocede un paso, separa a los gatos y retoma la última fase que funcionó; eso es normal, no un fracaso. Un plazo realista va de días a varios meses, según la edad y la personalidad de los gatos. Si la agresividad persiste o un gato deja de comer o de usar el arenero, consulta a tu veterinario.