Comida y agua fresca
Un pienso completo y de buena calidad cubre todo lo que tu gato necesita a nivel nutricional, así que la tarea principal es elegir uno adecuado a su edad y etapa de vida. Vigila las raciones y la condición corporal, ya que los gatos de interior y los esterilizados engordan con facilidad y los kilos de más cargan las articulaciones y la salud. El agua fresca debe estar siempre disponible, y muchos gatos beben bastante más de una fuente o de un cuenco situado lejos de la comida. Los cambios repentinos en el apetito o la sed merecen una llamada al veterinario.
Un arenero que tu gato apruebe
Una regla práctica útil es un arenero por gato, más uno de más, colocados en rincones tranquilos donde el gato no se asuste ni quede acorralado. Retira los desechos a diario, porque la mayoría de los gatos son exigentes con la limpieza y un arenero sucio es una de las razones más frecuentes de que empiecen a hacer sus necesidades en otro sitio. Lava el arenero entero y renueva la arena con regularidad. Si tu gato empieza de repente a evitar el arenero, descarta una causa médica con el veterinario antes de suponer que es cuestión de conducta.
Uñas, dientes y pelaje
Ofrece a tu gato rascadores robustos para mantener las uñas en forma, y córtale solo las puntas afiladas si hace falta, con cuidado de no tocar la parte rosada y viva del interior de la uña. Los dientes importan más de lo que muchas personas creen, así que intenta acostumbrar a tu gato a un cepillado suave y deja que el veterinario le mire la boca en las revisiones. El cuidado del pelo depende del gato: los de pelo corto suelen apañarse con un cepillado semanal, mientras que los de pelo largo necesitan cepillarse varias veces por semana para no llenarse de nudos. Empezar con estos hábitos cuando el gato es joven lo hace todo más fácil.
Enriquecimiento y rutinas de salud
Los gatos se mantienen contentos con juego diario, ocasiones para trepar y rascar, vistas por la ventana y una compañía tranquila y previsible, y hasta el más apacible compañero de sofá necesita unos momentos activos cada día. Además de eso, mantén las vacunas al día, asegúrate de que tu gato esté identificado y registrado, y reserva revisiones veterinarias periódicas. Como los gatos son expertos en ocultar la enfermedad, tu herramienta más poderosa es simplemente notar los cambios: peso, apetito, sed, hábitos en el arenero o conducta. Cuando algo cambie sin motivo evidente, contacta pronto con tu veterinario en lugar de esperar.