La lista de la compra
Antes de que llegue tu nuevo gato, ten preparado lo básico: un arenero con el tipo de arena que el gato ya conoce, comida que coincida exactamente con la que comía antes (los cambios bruscos alteran el estómago de los gatitos), cuencos de comida y agua colocados lejos del arenero, un rascador estable, un escondite seguro como una cama cubierta o una caja de lado, y algunos juguetes variados. Un transportín y un cepillo también deben estar en la lista. Si más adelante quieres cambiar la comida, hazlo gradualmente durante una semana o más mezclando cantidades crecientes de la comida nueva con la antigua, y vigila que el apetito y las heces sigan siendo normales.
Prepara el hogar y los primeros días
Adapta la casa antes de la llegada: sujeta o esconde los cables eléctricos, retira las plantas de interior tóxicas para los gatos, cierra ventanas y balcones o protégelos con red, guarda gomas elásticas, hilos, agujas y objetos pequeños que puedan tragarse, y mantén cerradas las puertas de la lavadora y la secadora. Deja que el recién llegado empiece en una habitación tranquila con todo lo que necesita, en lugar de en toda la casa de golpe. Siéntate en el suelo, deja que el gato se acerque a ti y que la curiosidad marque el ritmo. Cuando el gato se mueva con confianza por su habitación, abre el resto del hogar gradualmente, una zona cada vez.
Revisión veterinaria y trámites imprescindibles
Reserva una revisión veterinaria poco después de la llegada, aunque el gato parezca sano. Lleva toda la documentación del criador o de la protectora, y repasa las vacunas y las desparasitaciones con tu veterinario, que establecerá el calendario adecuado para la edad y el historial de tu gato. Asegúrate de que el gato lleva microchip y, muy importante, de que el chip está registrado a tu nombre en el registro de propietarios correspondiente, ya que un chip sin registrar no puede devolver a casa a un gato perdido. Habla del momento de la esterilización si aún no está hecha, y plantéate un seguro mientras el gato es joven y está sano, antes de que aparezca nada en su historial.
Adoptar un gato adulto o realojado
Un gato adulto rescatado o realojado sigue la misma lista, pero necesita sobre todo un ingrediente extra: paciencia. El gato ha perdido su mundo conocido, y es muy común que un gato realojado necesite de semanas a meses antes de que emerja su verdadera personalidad. Deja que el gato marque el ritmo por completo: no fuerces el contacto, mantén rutinas predecibles, dale de comer a horas fijas y recompensa los momentos de valentía con elogios tranquilos o premios. Esconderse, comer con cautela y estar activo de noche es normal al principio. Si el gato sigue sin comer o se esconde constantemente pasados los primeros días, consulta a tu veterinario para descartar una enfermedad.