El juego es caza ensayada
Cuando un gato persigue un juguete, no solo está pasando el rato; está repasando los movimientos de la caza. El juego con objetos refleja de cerca la depredación real, siguiendo la secuencia clásica de mirar fijamente, acechar, abalanzarse, agarrar y morder. Puedes ver cada etapa en una buena sesión de juego: la mirada fija, el agazapamiento bajo y el avance sigiloso, el salto repentino, y el agarre y el "remate" al final. Este impulso está profundamente grabado en los gatos, hayan cazado o no alguna vez una presa real. Reconocer el juego como caza ensayada ayuda a explicar por qué tu gato se ilumina ante un juguete que revolotea pero pronto pierde el interés por uno que solo se queda quieto.
Por qué la caza importa en casa
Sobre todo en los gatos de interior, este instinto de caza sigue necesitando una salida aunque no haya ninguna presa que perseguir. Los estudios han relacionado el juego y el enriquecimiento de búsqueda de comida, como los comederos de rompecabezas y los juguetes que esconden comida, con menos estrés y menos problemas de conducta. Cuando un gato tiene ocasiones regulares de expresar su naturaleza depredadora, tiende a estar más tranquilo y menos propenso a la frustración, al acicalamiento excesivo o a la inquietud. Sin ninguna salida, esa energía acumulada puede aflorar en forma de ataques a los tobillos o carreras locas de medianoche. Por eso, ofrecer una manera de "cazar" es menos un lujo que una parte básica del buen bienestar del gato de interior.
Cómo les gusta jugar a los gatos
A los gatos les va mejor con sesiones de caza cortas y frecuentes que con un único maratón largo. Los juguetes con varita y otros juguetes que imitan presas y que se lanzan, revolotean y se esconden te permiten imitar los movimientos de un pájaro o un ratón, lo cual es mucho más atractivo que un juguete arrastrado en línea recta. Importa también que dejes a tu gato "cazar" de verdad el juguete al final, ya que una caza que nunca tiene éxito puede dejarlo frustrado en lugar de satisfecho. Muchos gatos se adaptan de maravilla a un ritmo natural de cazar, atrapar, comer, acicalarse y dormir, así que una sesión de juego seguida de una comida refleja lo que harían en la naturaleza. Terminar con una pequeña victoria y luego con comida ayuda a tu gato a relajarse a gusto.
Mantenerlo fresco
Un poco de variedad rinde mucho a la hora de mantener el juego gratificante. Rotar los juguetes, sacándolos y guardándolos, hace que sigan pareciendo novedosos, porque un juguete que ha estado fuera de la vista una semana resulta mucho más emocionante que uno que siempre está por medio. Recurre a los juguetes con varita cuando podáis jugar juntos, y apóyate en los comederos de rompecabezas y los juguetes que esconden comida para los momentos en que tu gato está solo en casa. Apunta a varias sesiones cortas a lo largo del día en lugar de una sola larga, ajustándolas a los momentos tranquilos y activos en que tu gato parece naturalmente con ganas. Con el tiempo aprenderás qué movimientos y juguetes despiertan más al cazador interior de tu gato en particular, y podrás construir tus juegos en torno a ellos.