Valorar juntos la calidad de vida
Cuando un gato querido envejece o enferma gravemente, la pregunta más difícil va tomando forma poco a poco: ¿cómo saber cuándo ha llegado el momento? No tienes que responderla en soledad. Tu veterinario puede ayudarte a mirar con honestidad la calidad de vida de tu gato: ¿sigue teniendo apetito e interés por la comida, puede moverse, asearse y llegar a sus lugares favoritos, quedan momentos de alegría, ronroneos, salir a recibirte, disfrutar del sol? A muchas personas les ayuda llevar un diario sencillo y contar los días buenos y los días malos. Cuando los días malos superan claramente a los buenos, y el tratamiento ya no puede cambiarlo, es una señal de que puede ser el momento de hablar sobre dejarle partir.
La decisión es un acto de amor
Elegir la eutanasia para un gato que sufre no es rendirse: es el último y quizá el más generoso acto de cuidado que puedes ofrecerle. Tomas el dolor sobre ti para que tu gato no tenga que cargarlo. Tu veterinario te ayudará con el momento adecuado, y está bien hacer todas las preguntas que tengas. El procedimiento en sí es apacible: la mayoría de las clínicas administran primero un sedante para que tu gato se duerma suavemente, relajado y sin miedo, antes de aplicar la inyección final. Tu gato simplemente se hunde más profundamente en el sueño, sin dolor y sin angustia. Muchos dueños dicen después que lo único que lamentan es haber esperado demasiado; casi nadie se arrepiente de haber sido demasiado bondadoso demasiado pronto.
Decisiones prácticas, a tu manera
Hay decisiones en torno a la despedida, y ninguna de ellas es incorrecta. Puedes estar presente, sosteniendo a tu gato y hablándole hasta el final, y muchas personas encuentran consuelo en ello; pero si sientes que no puedes con ello, también está bien: el personal de la clínica será delicado y cariñoso en tu lugar. Algunos veterinarios ofrecen visitas a domicilio, para que tu gato se duerma en un lugar familiar; pregunta qué opciones hay donde vives. Después, normalmente puedes elegir entre la cremación, con o sin devolución de las cenizas, o el entierro donde las normas locales lo permitan. Decide lo que sientas correcto para ti y, si es posible, piénsalo con antelación para que el día en sí pueda dedicarse solo a tu gato.
El duelo es real, y lleva su tiempo
El duelo por un gato es un duelo de verdad, y merece su espacio. Algunas personas lloran durante semanas, otras se sienten entumecidas, algunas sienten un alivio con culpa porque el sufrimiento ha terminado; todo ello es normal. Los niños lo afrontan mejor con palabras honestas y sencillas: el gato ha muerto y no va a volver; los eufemismos suaves sobre quedarse dormido pueden asustar más de lo que consuelan. Otros gatos del hogar pueden buscar, llamar o quedarse callados durante un tiempo; mantén sus rutinas estables y dales tiempo. Apóyate en amigos que lo entiendan, o en una línea de apoyo para el duelo por mascotas. No hay un calendario para cuando deja de doler, ni un momento correcto para un nuevo gato: tu corazón te dirá cuándo está preparado.