Un problema común y oculto

La enfermedad dental es uno de los problemas de salud más comunes en los gatos, y hacia la mediana edad una gran parte de los gatos tiene algún grado de ella. La placa y el sarro se acumulan a lo largo de la línea de las encías, provocando con el tiempo inflamación, enfermedad de las encías y problemas dentales dolorosos. Los gatos son expertos en ocultar el malestar, así que muchos siguen comiendo y comportándose con bastante normalidad incluso cuando la boca de verdad les duele. Como las señales son fáciles de pasar por alto, los problemas dentales suelen pasar desapercibidos hasta que están bastante avanzados. Incorporar un cuidado sencillo de la boca a la vida diaria, y dejar que tu veterinario le mire la boca en las revisiones, ayuda a detectar los problemas pronto.

Señales a las que estar atento

El mal aliento es una de las pistas tempranas más comunes, y aunque un olor tenue puede ser normal, un olor fuerte o que empeora merece atención. También podrías notar babeo, que se toca la boca con la pata o que tu gato se vuelve dudoso o lento en las comidas. Algunos gatos empiezan a preferir comida más blanda, mastican de un solo lado o dejan caer trozos de comida al comer porque les duele morder. Encías rojas o hinchadas, sarro visible y un cambio en los hábitos alimentarios son todos motivos para reservar una visita al veterinario. Si tu gato deja de comer de repente o parece tener un dolor evidente, contacta con tu veterinario cuanto antes en lugar de esperar.

Cuidados en casa que ayudan

Lo más eficaz que puedes hacer en casa es cepillar los dientes de tu gato, idealmente con un cepillo dental blando para mascotas o un cepillo de dedo y una pasta dental hecha para gatos. Introdúcelo despacio y con suavidad a lo largo de días o semanas, manteniendo las sesiones cortas y positivas para que tu gato aprenda a aceptarlo en lugar de temerlo. Nunca uses pasta dental para personas, ya que algunos ingredientes no son seguros para que los gatos los traguen. Las dietas dentales, las golosinas dentales aprobadas y ciertos juguetes pueden ayudar a reducir la placa y son un buen complemento, sobre todo para gatos que no toleran el cepillado. Tu veterinario puede recomendarte productos que de verdad funcionan, ya que no todo lo que se comercializa para los dientes es igual de eficaz.

El valor de las limpiezas profesionales

Incluso con buenos cuidados en casa, los gatos suelen necesitar limpiezas dentales profesionales de vez en cuando, porque el sarro por debajo de la línea de las encías no puede quitarse con un cepillo. Estas limpiezas se realizan bajo anestesia, lo que permite al veterinario limpiar a fondo, examinar cada diente y hacer radiografías para comprobar qué ocurre bajo la superficie. Puede parecer un gran paso, pero tratar los dientes dolorosos a menudo aporta a los gatos una verdadera mejora en comodidad, apetito y ánimo después. Las revisiones periódicas permiten a tu veterinario avisarte de cuándo toca una limpieza, para que los problemas se aborden antes de que se agraven. Si no estás seguro de cómo están los dientes de tu gato, una revisión dental es algo sencillo y que merece la pena preguntar en tu próxima visita.

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