Conoce el pelaje de tu gato

El pelaje de los gatos varía muchísimo, desde mantos sencillos y finos hasta mantos dobles y densos repletos de subpelo suave, y esa diferencia decide cuánta ayuda necesita tu gato de tu parte. Los gatos con mucho subpelo mudan más y tienden a acumular borra suelta cerca de la piel, aunque el pelo sea corto. Los de pelo largo suman otro reto: los nudos, que se forman antes detrás de las orejas, en las axilas, en la barriga y alrededor de la cola. Un minuto palpando el pelaje con los dedos te dice mucho sobre lo que necesita esta semana.

Rutina de cepillado y herramientas

Para la mayoría de gatos de pelo corto, un cepillado a fondo una vez por semana basta, mientras que los de pelo largo van mejor con varias sesiones más cortas repartidas por la semana. Un peine y un cepillo suave cubren casi todo, y un cepillo de goma o una herramienta desprendedora ayudan a levantar el subpelo suelto. Trabaja siempre en el sentido del pelo y pasa con suavidad por zonas sensibles como la barriga y los muslos. Usa con moderación las herramientas más agresivas para el subpelo, ya que abusar de ellas puede dañar el pelo de cobertura o irritar la piel.

Sobrevivir a la época de muda

La mayoría de los gatos mudan más en primavera y otoño, aunque los de interior que viven con temperaturas estables y luz artificial pueden mudar de forma constante todo el año. Durante esas semanas, aumentar la frecuencia del cepillado marca una diferencia real, tanto para tus muebles como para tu gato, que de lo contrario traga el pelo suelto al acicalarse y puede formar bolas de pelo. Una buena hidratación y un pienso completo adecuado a su etapa de vida cuidan el pelaje desde dentro. Los baños rara vez son necesarios porque los gatos se acicalan muy bien, pero si hace falta uno, usa un champú suave para gatos y aclara a fondo.

Más allá del cepillo

El momento del acicalado es perfecto para un rápido chequeo de salud del resto del gato. Corta las puntas afiladas de las uñas cuando haga falta, echa un vistazo a las orejas y limpia solo la parte externa visible, nunca dentro del conducto auditivo, y retira cualquier legaña con una compresa húmeda. Acostumbra al gatito a todo esto pronto, en sesiones breves y tranquilas con premios, y manipularlo será fácil toda la vida, tanto en casa como en el veterinario. Si notas cambios en la piel, calvas, secreciones persistentes o un pelaje que de pronto luce descuidado, deja que un veterinario le eche un vistazo.

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