Sí, reconocen su nombre
Puede dar la sensación de que tu gato te ignora, pero eso no significa que no se dé cuenta de que le estás hablando. Un estudio de 2019 (Saito y colegas) demostró que los gatos pueden distinguir su propio nombre de otras palabras de sonido parecido, incluso cuando lo dice un desconocido, reaccionando de forma distinta al nombre que conocen. Elegir no acudir cuando se les llama es algo muy propio de los gatos, pero el reconocimiento es real. Tu gato oye más, y entiende más, de lo que sugiere su exterior indiferente.
Memoria y mapas mentales
Los gatos tienen una buena permanencia del objeto, lo que significa que comprenden que algo sigue existiendo después de desaparecer de su vista, y por eso un juguete que se pierde bajo el sofá sigue resultando interesante. También forman mapas mentales detallados de su territorio y recuerdan dónde están las cosas, desde el cuenco de comida hasta un rincón soleado favorito o la ruta que tomó un ratón la semana pasada. Esta memoria espacial es parte de lo que convierte al gato en un cazador tan eficaz y en un navegante tan seguro de su hogar.
Nos leen más de lo que creemos
Los gatos prestan una atención silenciosa a las señales humanas. Los estudios sugieren que, en situaciones inciertas, un gato puede mirar de reojo a su dueño y ajustar su comportamiento según si la persona parece tranquila o preocupada, una forma de referencia social que también se observa en perros y niños pequeños. Muchos gatos responden además al tono de nuestra voz y captan nuestros estados de ánimo y rutinas. El vínculo es una conversación de ida y vuelta, aunque tu gato la lleve a su manera.
Entrenables, a su manera
Los gatos son perfectamente entrenables; simplemente sienten menos impulso de complacernos que los perros, así que la recompensa tiene que merecer la pena para ellos. El refuerzo positivo funciona de maravilla: un clicker o una palabra marcadora combinada con una golosina sabrosa puede enseñar a un gato a acudir, sentarse, chocar la pata o entrar con calma en el transportín. Mantén las sesiones cortas y animadas, nunca castigues y deja que tu gato participe por voluntad propia. El entrenamiento y el enriquecimiento como este no son solo trucos; le dan a un animal inteligente algo gratificante que hacer.