Por qué ayuda
Castrar a un gato macho o esterilizar a una gata es una de las decisiones más comunes y beneficiosas que puede tomar un dueño. Además de prevenir camadas no deseadas, reduce el riesgo de ciertos cánceres e infecciones, y en las hembras elimina el riesgo de una grave infección uterina más adelante en la vida. Muchos dueños también notan un comportamiento más tranquilo y asentado, con menos deambulación, menos marcaje con orina y menos peleas de las que propagan enfermedades entre gatos. Los gatos sin castrar suelen sentir un fuerte impulso de vagar y buscar pareja, lo que los expone a un mayor riesgo de accidentes y lesiones. Tu veterinario puede explicarte los beneficios concretos para tu gato en particular.
Cuándo hacerlo
El momento es algo que conviene planificar junto con tu veterinario, ya que el momento adecuado puede depender de la raza, el tamaño, la salud y la situación de vida de tu gato. La castración suele realizarse en torno a los cuatro a seis meses de edad, pero esto varía y no hay una única regla que valga para todos los gatos. El objetivo general es castrar antes de que empiecen los comportamientos no deseados y las camadas no planificadas, asegurándose al mismo tiempo de que tu gato esté bien desarrollado y lo bastante sano para un procedimiento sin contratiempos. Si tienes un gato solo de interior, un gato de exterior o un gato con el que planeas criar de forma responsable, todas esas circunstancias influyen en la conversación. Reservar una revisión para hablar del momento es un buen primer paso, mejor que esperar a que aparezcan problemas.
En qué consiste el procedimiento
La castración es una operación rutinaria realizada bajo anestesia general, y las clínicas la llevan a cabo con mucha frecuencia y un cuidado bien practicado. En los machos el procedimiento es rápido e implica extraer los testículos a través de una pequeña abertura, normalmente sin necesidad de puntos. En las hembras implica extraer los ovarios, y a menudo también el útero, a través de una pequeña incisión en el abdomen que luego se cierra con suturas. Tu gato normalmente volverá a casa el mismo día, un poco adormilado por la anestesia pero, en general, cómodo. Tu clínica te dará instrucciones claras, y siempre puedes llamarles con cualquier duda antes o después del día.
Recuperación y peso después
En los días posteriores a la cirugía, ofrece a tu gato un lugar tranquilo y cálido para descansar y mantenlo en calma para que la pequeña herida cicatrice. Sigue cualquier indicación sobre el alivio del dolor, y evita que se lama la incisión, lo que puede implicar usar un collar blando o un traje de recuperación durante un tiempo. Vigila la herida por si hay hinchazón, enrojecimiento o secreción, y contacta con tu veterinario si algo parece raro o si tu gato se ve inusualmente apagado o desganado para comer. Vale la pena saber que los gatos castrados suelen necesitar menos calorías después, así que su apetito puede superar sus necesidades y provocar aumento de peso si las raciones siguen igual. Ajustar la comida a una cantidad adecuada, y mantenerlo activo con el juego, ayuda a tu gato a mantenerse esbelto y sano a largo plazo, y tu veterinario puede sugerir un objetivo si no estás seguro.