Reconocer el celo y entender el ciclo

Las gatas son poliéstricas estacionales, es decir, entran en celo repetidamente durante la parte más luminosa del año, y tienen ovulación inducida, por lo que la ovulación se desencadena con la propia monta en lugar de ocurrir en un día fijo. Una gata en celo maúlla alto y con insistencia, se revuelca por el suelo, se frota contra todo y muestra lordosis: baja la parte delantera, eleva los cuartos traseros y pisotea con las patas traseras. No hay sangrado, así que el comportamiento es tu principal señal. Un celo suele durar alrededor de una semana, y si no se produce la monta, el siguiente suele llegar en dos o tres semanas, así que toma notas del ritmo individual de tu gata.

Planificar la monta: papeles antes que romance

Una buena monta se planifica mucho antes de que la gata empiece a llamar. Ambos gatos deben tener pruebas de salud vigentes relevantes para sus líneas, vacunas al día y un control parasitario reciente, y debes ver la documentación con tus propios ojos, no solo oír hablar de ella. Acuerda un contrato de monta por escrito antes de la visita, que cubra la tarifa de monta, qué ocurre si la gata no queda gestante, si se incluye una monta de repetición y cómo se registrará la camada. Puede parecer formal entre criadores que se llevan bien, pero un contrato claro protege a ambas partes y a ambos gatos, y salva la amistad si más adelante ocurre algo inesperado.

La visita al semental en la práctica

Por tradición, la gata viaja a casa del semental, ya que un macho en territorio desconocido suele estar demasiado inseguro para montar. Cuenta con que los gatos pasen varios días juntos, porque una gata estresada puede necesitar uno o dos días para calmarse antes de aceptar al macho. Intenta observar las montas reales: la gata suele gritar y revolcarse con fuerza después, así podrás anotar las fechas y estimar la fecha del parto, aproximadamente sesenta y cinco días desde la monta. Haz que la presentación sea gradual, dale a la gata un refugio seguro y mantente en contacto diario con el propietario del semental para que ambos sepáis cómo va todo.

Convivir con un semental y confirmar la gestación

Un macho entero marca el territorio rociando orina, y es un comportamiento normal, no un defecto, por lo que la mayoría de los sementales necesitan sus propias dependencias espaciosas y fáciles de limpiar, más que libertad total por la casa. Lo que nunca le debe faltar es compañía: planifica contacto social diario, juego y cepillado para que se mantenga seguro y apegado a las personas, y mantén su espacio cálido, enriquecido e higiénico. Después de la monta, observa a la gata: su comportamiento de celo suele cesar en pocos días si ha ovulado. Reserva una ecografía veterinaria alrededor de la semana tres o cuatro, que confirma la gestación de forma temprana y te permite planificar la alimentación, los cuidados y el nido con tiempo.

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