Recuperación normal frente a señales de alarma
Después de un parto es normal que la gata tenga algo de flujo durante unas semanas, que coma notablemente más mientras amamanta y que pase la mayor parte del tiempo con gatitos tranquilos que maman y duermen en un montón calentito. Las señales de alarma son la imagen opuesta: una gata que deja de comer, tiene fiebre, parece apática o inquieta, abandona el nido constantemente o ignora a los gatitos que lloran, o un flujo que empieza a oler mal o se vuelve muy sanguinolento pasados los primeros días. Tómale la temperatura si tienes dudas, y ante cualquier incertidumbre llama a tu veterinario y describe lo que ves: una llamada no cuesta nada y el tratamiento temprano salva vidas.
Mastitis: una glándula mamaria inflamada
La mastitis significa que una o varias glándulas mamarias se infectan o inflaman. Revisa las glándulas a diario durante la lactancia: una glándula afectada se nota caliente, dura y dolorosa, puede verse enrojecida o descolorida, y la gata puede tener fiebre y negarse a dejar mamar a los gatitos. Los propios gatitos son una pista: si lloran, parecen inquietos y dejan de ganar peso, el suministro de leche puede estar fallando. La mastitis necesita tratamiento veterinario, no intentes manejarla en casa, y los gatitos pueden necesitar biberón de apoyo mientras la glándula se cura. Contacta con tu veterinario el mismo día que la sospeches: una glándula sin tratar puede formar un absceso rápidamente.
Eclampsia: una verdadera emergencia
La eclampsia, también llamada fiebre de la leche o hipocalcemia, ocurre cuando la lactancia agota el calcio en sangre de la gata más rápido de lo que su cuerpo puede reponerlo, con mayor frecuencia durante el pico de lactancia con una camada grande. Los primeros signos son inquietud, jadeo e irritabilidad, que progresan a temblores, marcha rígida o tambaleante, calambres musculares y, en el peor de los casos, convulsiones. Es una emergencia real: acude al veterinario de inmediato, sea de día o de noche, porque el tratamiento intravenoso actúa rápido pero la afección es potencialmente mortal sin él. Nunca des suplementos de calcio por iniciativa propia: la dosificación debe estar siempre guiada por un veterinario.
Metritis, placenta retenida y piómetra
La metritis es una infección uterina en los primeros días tras el parto, a menudo relacionada con una placenta o un gatito retenidos; vigila el flujo maloliente, la fiebre, el letargo y la falta de apetito, y trátala como urgente: la gata necesita un veterinario el mismo día y su leche puede verse afectada. La piómetra es otra infección uterina que aparece semanas después de un celo en lugar de después de un parto: la gata puede beber y orinar más, parecer cansada, tener fiebre y flujo, aunque una piómetra cerrada no muestra flujo alguno. Puede volverse mortal rápidamente y la esterilización suele ser el tratamiento, así que cualquier sospecha debe llegar a la clínica sin demora.