La leche y el equipo adecuados
A los gatitos huérfanos o débiles hay que alimentarlos con un sustituto comercial de leche para gatitos, nunca con leche de vaca, que carece de los nutrientes adecuados y puede causar trastornos digestivos graves. Usa un biberón para gatitos hecho a propósito, con una tetina del tamaño correcto, y prepara la fórmula fresca según la etiqueta, templada a aproximadamente la temperatura corporal. Prueba una gota en la cara interna de tu muñeca para comprobar que está templada pero no caliente antes de cada toma. Mantén cada biberón, tetina y utensilio de mezcla escrupulosamente limpio y esterilizado, ya que los recién nacidos tienen un sistema inmunitario frágil. Si un gatito no succiona en absoluto, contacta con tu veterinario, ya que puede hacer falta alimentación por sonda.
La posición correcta para alimentar
Alimenta siempre a un gatito tumbado sobre su vientre, en una postura natural de amamantamiento, con la cabeza nivelada y ligeramente inclinada hacia abajo. Nunca alimentes a un gatito boca arriba como a un bebé humano, porque la leche puede entrar con facilidad en las vías respiratorias y causar aspiración, lo cual es peligroso y a veces mortal. Sujeta el cuerpo con suavidad y deja que el gatito marque su propio ritmo de succión en lugar de exprimir la leche en su boca. Inclina el biberón justo lo suficiente para llenar la tetina y evitar que trague aire, y haz una pausa si ves leche burbujeando por la nariz. Trabajar despacio y con calma protege esos delicados pulmones.
Con qué frecuencia alimentar
Los gatitos muy pequeños necesitan comer poco y a menudo, aproximadamente cada dos o tres horas las veinticuatro horas del día durante la primera semana, incluso de noche. A medida que crecen puedes ir alargando el intervalo, avanzando hacia cada tres o cuatro horas en la segunda y tercera semana y más aún después. Sigue las indicaciones de volumen de la fórmula que elijas y deja que el apetito del gatito y un aumento de peso constante te guíen. Pesa a cada gatito a diario en una báscula de cocina y espera ganancias constantes de unos pocos gramos cada día. Una alimentación lenta, la ausencia de ganancia o la pérdida de peso son una señal para contactar con tu veterinario sin demora.
Estimulación para hacer sus necesidades y cuándo buscar ayuda
Los gatitos de menos de unas tres semanas no pueden hacer sus necesidades por sí solos y dependen del lamido de la madre para estimularse. Después de cada toma, limpia con suavidad la zona genital y anal con un paño o disco de algodón suave, cálido y húmedo hasta que el gatito orine y defeque. Mantén a los gatitos calientes en todo momento, ya que un gatito con frío no puede digerir y decaerá rápido. Vigila las señales de alarma como el llanto constante, el rechazo a comer, la diarrea, un vientre distendido o un cuerpo frío y flácido. Cualquiera de estas, o simplemente un gatito que no prospera, justifica una llamada rápida a tu veterinario, ya que los gatitos criados a mano pueden deteriorarse deprisa.